Florencia Saintout: “Los discursos de odio responden a planes sistemáticos para derrocar gobiernos populares”

El lanzamiento del observatorio sobre desinformación y violencia simbólica, a cargo de la Defensoría del Público, le hizo levantar la guardia al periodismo corporativo. Hasta el aparato judicial cerró filas y presentó una cautelar para evitar el accionar del flamante organismo.

Por Marcelo Ibarra

Fotografía: Facultad de Periodismo – UNLP

Viernes 9 de octubre. 16.00 horas. No hay hashtag ni trending topic en las redes sociales al respecto. ¿Perfil bajo o desconocimiento del concepto de “community manager”? La actividad fue anunciada mediante la web de la Defensoría del Público. Cuenta con la participación de los principales referentes y especialistas en materia comunicativa, como Miriam Lewin, Damián Loreti, María Seoane, Glenn Postolski, Adriana Amado Suárez y Florencia Saintout.

17.00 horas. Medios autogestivos y comunitarios, comunicadores del campo popular y ciudadanos de a pie intercambian opiniones, hipótesis y conjeturas en el chat on line del canal de Youtube durante la transmisión del encuentro. Lo que se transmite es la presentación oficial de “NODIO”, el observatorio que tendrá como finalidad proteger a la ciudadanía de las noticias falsas, maliciosas y falacias.

18.30 horas. Finaliza el lanzamiento. Pocos portales suben la nota o crónica del encuentro.Habrá que esperar un par de días para que medios nacionales se hagan eco y lo repliquen, pero no de una manera afectuosa ni benevolente. La poca difusión previa o el desinterés de los organizadores por llevar a cabo una comunicación más efectiva haría presagiar poca repercusión. Pero la comunicación es, además de una disciplina científica como la entienden los expositores, un campo de poder, un terreno en disputa por establecer significados válidos, interpretaciones dominantes. Y como los medios masivos de comunicación sí la entienden de esta manera, cerraron filas e hicieron lo que mejor les sale: actuar corporativamente. Así, se empezó a plantear en las señales televisivas de noticias la sospecha de que el Gobierno nacional pretendía, a través de NODIO, controlar a los medios de comunicación. La célebre “indagación” bonellista durante el debate por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual empezaba a repiquetear en el cerebro de los presentadores de noticias: “¿La gente le va a tener que pedir permiso al Gobierno para leer Clarín?”

Por otra parte, los medios corporativos contaron con el apoyo del aparato judicial y del macrismo, su brazo electoral. El fiscal Carlos Stornelli presentó una cautelar para que el observatorio se abstenga de actuar. “Impedir la producción de cualquier acto administrativo y/o decisión y/o ejecución por parte de la Defensoría del Público que pudiera tender a llevar adelante las actividades del citado Observatorio NODIO y que facilitara de esa forma la consolidación de posibles o mayores efectos dañinos sobre el bien jurídico protegido e implicar, por tanto, un menoscabo irreparable al derecho de la libertad de expresión y a la libertad de prensa, constitucionalmente consagrados”, se lee en el escrito que Stornelli presentó ante la jueza María Eugenia Capuchetti.

En un sentido similar (aunque deberíamos decir que actuó en tándem), la diputada radical Karina Banfi presentó un proyecto que directamente pide que se disuelva el observatorio, ya que considera que el gobierno “quiere controlar y vigilar a los medios y que eso no es parte de las funciones que debe tener la Defensoría del Público”. “A la sociedad no hay que protegerla de las noticias falsas. Lo que tenemos que buscar son mecanismos en los que el Estado sea el que ponga a disposición información pública, así la gente puede saber qué es mentira y qué verdad”, afirmó la legisladora en su presentación ante la Comisión Bicameral de Promoción y Seguimiento de las Comunicaciones Audiovisuales, las Tecnologías de las Telecomunicaciones y la Digitalización, según informó Tiempo Argentino.

Sorprende la virulencia y agresividad con que saltó el sistema de medios corporativos al ver el término “observatorio” sobre su práctica de construcción de la realidad. Como si quisieran dejar en claro que, en la Argentina, el periodismo y el sistema judicial no tienen que rendir cuentas a nadie por sus actos.

¿Qué se dijo en la presentación de NODIO?

En su mayoría, los expositores mostraron datos y reflexionaron sobre la problemática de las noticias falsas. Lo más sustancial provino de la diputada bonaerense Florencia Saintout, ex decana de la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata, que enfatizó que los discursos de odio “han dejado de lado la pregunta por la verdad” y observó que este tipo de discursividades “no se anclan en argumentos” ni tampoco “tienen ningún tipo de preocupación por la lógica de la razón, sino que se centran en un sentido común construido desde relaciones de fuerza dispares, donde básicamente se autojustifican”, por lo que “no se pueden interpelar”.

En este sentido, Saintout explicó que “en un mundo como este, se hace cada vez más imprescindible ponerles un freno a los discursos de odio”, ya que “son discursos que no suceden solamente en las redes sociales o en Argentina, sino que, en el mundo entero, se ve el recrudecimiento de los discursos de odio, de la mano de las derechas”. Discursos que se producen en un contexto “donde la economía y la vida se centran en la financierización y se dejan a millones de excluidos por el camino, donde los progresismos liberales no pudieron darles respuestas” a esos excluidos y “los gobiernos populares han sido tan golpeados en los últimos años”. En consecuencia, es la derecha la que “está interpelando a los excluidos con estos discursos de odio”.

Lejos de ser un intento kirchnerista por “controlar los medios”, este planteo de Saintout de “ponerles un freno a los discursos de odio” fue replicado nada menos que por la red social Facebook, que anunció recientemente que prohibirá el contenido que niegue o distorsione el Holocausto, a raíz del aumento de expresiones negacionistas, discriminatorias y de odio, algo que pidieron en reiteradas ocasiones las organizaciones de Derechos Humanos a nivel internacional.

En sintonía con esta iniciativa, la plataforma de Youtube informó que, desde febrero, eliminó más de 200 mil videos con contenidos falsos y desinformación sobre Covid-19. La compañía explicó que suprimirá afirmaciones que contradigan a las autoridades sanitarias, lo que incluye contenidos que afirmen, por ejemplo, “que la vacuna matará a personas o causará infertilidad”. También, las teorías conspirativas, como las que “aseguran que con la vacuna nos implantarán microchips”.

Violencia es mentir

Sí, frase de los Redondos quemadísima por grafitis, titulares de diarios y charlatanes de la radiofonía. Pero el público se renueva y, en el marco del régimen de fake-news, cobra sentido. Redoblamos la apuesta: se vuelve imprescindible. En otro tramo de su exposición, Saintout se refirió a las implicancias de la violencia simbólica y aclaró que “no es una violencia menor”. “En Argentina, lo hemos aprendido con un movimiento de mujeres que ha democratizado las discusiones que eran cerradas sobre los estatutos de las violencias”, señaló la doctora en Ciencias Sociales y exhortó a desnaturalizar la idea de que “la desinformación solo sucede en las redes sociales”. “Los discursos de odio responden a planes sistemáticos de derrocamientos de las posibilidades de gobiernos populares y democráticos”, afirmó.

Respecto del vínculo entre redes sociales y medios de comunicación, Saintout reparó en que las redes “no son solo plataformas” que se encuentran “ajenas de la lógica de intereses y propiedad”, sino que “construyen sus agendas en los medios tradicionales que, además, están hiperconcentrados”. En este sentido, mencionó el caso del Grupo Clarín, que ubica a la Argentina como “uno de los espacios de mayor concentración”. Además, se refirió al hecho de que “en los últimos años, se ha visto la connivencia de ciertos periodistas de estos medios tradicionales con el aparato de inteligencia y sectores del Poder Judicial para perseguir aquello que no entra dentro de un modelo de injusticia”.

En sintonía con este planteo, ejemplificó con el caso de Cristina Fernández de Kirchner y Milagro Sala: “Si pensamos todo lo que se le ha hecho en estos años a Milagro, entendemos cómo esos discursos de odio racistas, profundamente antipopulares, contra las mujeres, están todos concentrados”. Y se preguntó si la dirigente de la Tupac Amaru hubiera sido blanco de ataques en caso de ser “un varón blanco, de clase alta, y no de pueblos originarios”.

Por su parte, en la presentación de la charla, la titular de la Defensoría del Público, Miriam Lewin, afirmó que “insultar a quien piensa distinto, cancelar a quien es diferente, descalificar, agredir y no argumentar, bloquea el diálogo y vulnera derechos. Construir con falsedades noticias que apelan a la emocionalidad y fortalecen prejuicios que fomentan la intolerancia es poner en riesgo la convivencia democrática”.

En tanto, el director de Planificación Estratégica e Investigación del organismo, Glenn Postolski, señaló que “el discurso del odio, la desinformación y las noticias maliciosas promueven la polarización social y la violencia colectiva, avasallan el derecho a estar informado”, a la vez que “degradan el debate público y amenazan la democracia”. Por lo cual, “resulta necesario un espacio público y plural desde el cual estudiar e investigar estos fenómenos, promover la discusión pública sobre los mismos y servir de sustento para nuevas políticas públicas que protejan el derecho a la comunicación de las audiencias”.

En el comunicado oficial del organismo, se indicó que la Defensoría del Público la creación del observatorio “se propone generar insumos y entornos de intercambio que permitan reflexionar acerca de las prácticas deontológicas en búsqueda de un periodismo de alta calidad, el fortalecimiento de las audiencias críticas mediante el desarrollo de competencias digitales y el fomento del debate sobre los aspectos éticos del ejercicio de la libertad de expresión en internet, entre otras iniciativas”.

En este sentido, se indicó que el observatorio contribuirá de las siguientes formas:

  • A crear ámbitos participativos de debate permanente sobre la temática abordada.
  • Promover el conocimiento científico sobre la desinformación y contribuir a mitigar el fenómeno de la información maliciosa.
  • Asesorar a organismos y organizaciones sociales en torno al tema y colaborar en el diseño de estrategias y recomendaciones para abordarlo.
  • Promover el conocimiento científico y elaborar material dirigido a la promoción de la resiliencia social frente a la problemática de la desinformación.
  • Realizar campañas de capacitación en alfabetización digital y mediática.
  • Promover compromisos de buenas prácticas informativas y discursos de respeto.
  • Identificar, exponer y explicar la desinformación, mediante acciones de monitoreo, revisión, análisis y verificación de la desinformación; identificación de estrategias argumentativas, sistema de alertas, de publicidad y de respuestas coordinadas, entre otras.

Fuentes consultadas:

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