Olímpica X

Poema elegíaco dedicado al mayor ícono de la cultura popular.

Por Mariano Dubin

Pocos son los que sin esfuerzo

alcanzan victoria gozosa;

luz para la vida

frente a todo trabajo.

(Píndaro, Olímpicas, X, 22-23.)

Estrofa I,

Mi mujer me grita

(yo no escribo este poema)

porque estoy

todo el día

en la cama

dándome vueltas.

Yo le explico

todo escritor

vive en su cama

necesita sus mates sus pantuflas

alguien quien le caliente

las piernas.

(Yo quiero ser también

un héroe entre las sábanas

del Nilo.)

Pero desde la cocina,

calentando el guiso

escucho nuevamente:

“salí de la cama”

“conseguí trabajo”

“sos un vago”,

¡ay!,

mi mujer no

mi mujer no entiende a los poetas

dice que por eso no trabajo

me gasto

los mangos en los puchos

los últimos

mal medidos versos

entre mate y mate

en mi cama garabateo

una olímpica al Diego.

Antiestrofa I,

dicen

que en los cementerios

escribían “no saben

por dios lo que se pierden” lo que hay

dicen que los linyeras despertaban

y tiraban el vino en la última gambeteada

que en el 86

este villerito dio.

Yo descubría la patria

cada vez, cada vez más

en cada defensor que

dejaba atrás.

El gordo escapado

de algún malón pampa

sabe

que la poesía es el ritmo

de curtir experiencia

con sentimientos ajenos.

Juremos con gloria morir

me enlacé

en tus botines al ver caer

en una épica villera

en una homérica gambeta

a todos los defensores.

Los negros no lo quieren

por lo que ganó

nadie confía en los que ganan

cualquiera es premio nobel

presidente de la nación

proxeneta campeón:

todos rubios universitarios

con campos autos televisión

con caras de

“me llevo tu vuelto” “terminó la función”.

Los negros lo quieren

porque pudo

ser el griego broncíneo

de la edad de oro ganar,

pero por dentro

lo llamaba una patria castigada

(se llama: merca mala.)

Se sabía que en

sus lágrimas no se perdía

no una vez más un mundial,

se perdía

la posteridad que Dios nos cagó

en algún suburbio

de este universo.

Epodo I,

no saben cómo me rompe las pelotas

este continente

que quiere solo indios fracasados,

yo quería aire acondicionado

para el verano.

Antiestrofa II,

Yo quise jugar como él

pero solo por las minas

la plata poder cagar

a la hinchada,

Epodo II,

lloré casi

(llorar es de puto

yo no lloro:

tengo diarrea)

cuando

en la televisión lo vi

muriendo

Estrofa III,

pero el gordo sí que sabía

de poesía

por eso gasto mis últimos mangos

en la cama escribiendo

versos al Diego,

mientras me imagino en el potrero

esquivando

desparramando por el barro

a los guachos,

gambeteando las toscas

me sale el arquero

adelantado

se la pico con la zurda

y ya la patada del defensor

no me duele

porque del piso

con la cara escrachada

por una piedra

abierta veo

el ojo roto

ensangrentado

veo

la pelota picando

pasando los dos palos

que hacen de arco,

ahora sí: decime vago.

de Bardo (2011)

Un comentario en “Olímpica X

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