Una épica ausente

El progresismo chocó la calesita. El DNI no binario es el ejemplo de una gestión que apostó un pleno a un discurso de las minorías, olvidándose de hablarle a una mayoría trabajadora. Vox y Bolsonaro son antecedentes de la irrupción de Millei.

Los dos millones de votos de diferencia entre el macrismo-radicalismo y el progresismo a nivel nacional encienden varias alarmas y exige una serie de autocríticas, prácticas y discursivas. No hay una brújula, un horizonte, un discurso programático, un “proyecto” que aglutine y convoque a una gran mayoría. No hay épica popular, solo el balbuceo eunuco de modositos de personajes oscuros.

En principio, exige una mea culpa total de la dirigencia: los autopercibidos dirigentes de la “juventud”, yendo a las unidades básicas a sacarse fotos para subir a Instagram; los gremialistas que miran para otro lado ante las demandas de los afiliados; los funcionarios que no funcionan, paracaidistas de toda calaña, aplaudidores profesionales. Este resultado es de ellos, solamente de ellos. No de la militancia, siempre afuera, nunca convocada.

Segunda mea culpa: la tibieza en la gestión. El resultado de hoy comenzó a gestarse el día que se dio marcha atrás con el caso Vicentín. Se agrega a ello la pulverización de los salarios con una inflación sin control (no descontrolada), con cepo e impuesto al dólar sin segmentar niveles de ingreso, cobrándolo aún en los meses en que se interrumpió el IFE, pagándole el sueldo a empleados de Clarín, que siempre jugó en contra y marcó la agenda, sin intención de investigar la deuda de 100 mil millones de dólares que dejó Macri.

Tercera mea culpa: las derivas de un paradigma pedagógico perimido, pensado por pedagogos en pantuflas que hace años no pisan una escuela real. ¿Solución para la conectividad o la brecha digital? “Metamos a docentes y pibes en el aula, sin vacunar, sin compu, sin internet”. Y si no quieren ir, “pero mirá qué desagradecidos”.

En este cuadro de situación, no asombra que surja un Millei y saque 15 puntos en las villas. La pregunta no es “¿por qué surgió Millei?”, sino “¿por qué recién ahora lo hizo?”. Nada de outsider ni “loquito mediático”. Desde hace tres años, el economista liberal está en campaña permanente, todos los días, en todos los medios. La derecha se adueñó de la épica, es transgresora, rebelde, habla de libertad, enamora a la juventud. Millei no es De Narváez y estas legislativas no son las de 2009. Vox es real, Bolsonaro es real. El peronismo en su versión progre es una monjita mojigata que se quedó denunciando a aquellos que no hablan en lenguaje inclusivo.

Es más que un pedido a la dirigencia, es un grito: pisen los barrios, las escuelas, los comedores, sin foto para las redes sociales de por medio, para escuchar, para oír, para entender, para ponerse en el lugar del otro. La pelota está en la cancha de ustedes, la militancia de base estamos y estaremos donde estuvimos siempre. Acá no se rinde nadie.

13 de septiembre de 2021

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