El indigenismo del eterno retorno

Por Guillermo M. Batista*

¡Qué novela tan linda la historia de América!

José Martí.

Este trabajo pretende ser un aporte al debate acerca de la importancia y vigencia que tiene la realidad de los Pueblos indígenas o Pueblos originarios en América Latina; insertos en la vasta diversidad que posee nuestro continente (económica, geográfica, cultural e histórica), que la llegada de los imperios español y portugués, con su acción de invasión, conquista y colonización, produjo un choque en las cosmogonías de sus habitantes que los desestructuró por siglos. No analizaremos la disputa aún no terminada entre la “leyenda negra” y “la leyenda blanca»; y menos aún, pensando en la coyuntura política de los tres países sudamericanos que aquí trataremos, ahondar en las historias particulares de cada uno de ellos.

   América Latina, amerindia, a causa de su complejidad, lejos estaba de ser una homogeneidad cultural a la llegada de los colonizadores–conquistadores. Lo demuestran los Imperios Azteca e Inca, centralizados y también con historias imperiales; urbanizados y de un desarrollo cultural y religioso impactante. Junto a ellos, cientos de pueblos nómades o semi nómades, cazadores, recolectores, caníbales, muchos de ellos sin escritura, otros tantos aislados. Sin embargo, a su modo y a su tiempo, resistieron a una violencia usurpadora y recién hacia finales del siglo VIII1 esa tensión que se manifestó en todos los ámbitos comenzó a pensarse desde una posible unidad que desembocaría en las guerras independentistas de diverso signo y contenido, desde el actual México hasta el Río de la Plata.

   Esto implicó (e implica) la búsqueda de una identidad latinoamericana ante esa alteridad violenta que se desplegó desde Alaska hasta Tierra del Fuego contra los comunmente denominados “indios”, en el continente «descubierto por error», tal como lo definió Alain Rouquié, autor que también nos recuerda los términos de índole política del peruano Raúl Haya de la Torre y el nicaragüense Augusto César Sandino: “Indoamérica” e “Indolatinos”, respectivamente2.

   A comienzos del siglo XVI, a este continente se lo nombró “América” y, a partir exactamente del año 1861, con los escritos del crítico literario de origen colombiano José María Torres Caicedo, “Latina”3. Sin olvidar las disputas, más que semánticas, políticas, a partir de los años 60 del siglo XIX entre los términos ya acuñados desde las guerras de Independencia como el de “Hispanoamérica” y “la América”, y este último, tras el escudo del “Panamericanismo” lo escondía Estados Unidos para iniciar una nueva etapa de colonialismo e imperialismo desde su proyecto expansionista y anexionista.

   Contra estos avances imperiales, la búsqueda de unidad estuvo presente desde el inicio mismo de la construcción de las naciones latinoamericanas, con el ideal de los generales José de San Martín y Simón Bolívar, continuado por el Congreso de Panamá en el año 1826. Francisco Morazán entre los años 1827 y 1842, bregando por la República Centroamericana, el segundo Congreso Hispanoamericano de 1847-48, y hasta el triunfo del panamericanismo en 1880, las intensas gestiones de intelectuales y políticos, desde antes del cuarto Congreso Hispanoamericano llevado a cabo en Lima en 1864.

   Y a contramano del imperialismo norteamericano, impulsado desde la Organización de Estados Americanos, fundada en 1947, el surgimiento del proyecto ABC (Argentina-Brasil y Chile) pensado y ejecutado por el general Juan Domingo Perón, Getulio Vargas y el general Carlos Ibáñez del Campo. En tanto, el MERCOSUR en Sudamérica tendiente a integrar política y económicamente a los países de esta región, el grupo Contadora para bregar por la paz en Centroamérica en la década de 1980, convocado por México y Colombia, a quienes se sumaron Panamá, Venezuela y el denominado grupo de apoyo integrado por Argentina, Perú, Brasil, Uruguay. El UNASUR, compuesto por Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela, a comienzos del siglo XXI, junto al ALBA, integrado por Antigua y Barbuda, Bolivia, Cuba, Mancomunidad de Dominica, Ecuador, Nicaragua, San Vicente y Las Granadinas y Venezuela. Un largo recorrido no exento de rupturas y profundas tensiones (muchas veces violentas) surgidas al calor de los modelos socio-económicos, culturales y políticos que las clases dirigentes locales consensuaron con los factores de poder internacionales. Y lo hicieron en clara disputa (junto a ocasionales aliados en diferentes estamentos sociales), con el sujeto Pueblo, nucleado éste en movimientos o frentes nacionales que trataron (y perseveran aún hoy) de construir alternativas inclusivas, democráticas y populares ante estas imposiciones, que también perduran. En este amplio contexto, un sector vulnerable, (minoría muchas veces en estos procesos históricos), integrado por los pueblos originarios, está siempre presente, logrando por momentos ser parte principal y eje de la política nacional, como se dio en estos últimos dos años en los países hermanos de Chile, Bolivia y Perú. La agenda del Estado vuelve a escribirse como dijo Raúl Haya de la Torre pensando en ellos, desde el “espacio-tiempo-histórico-americano”.

Chile

“El Estado de Chile tienen una deuda histórica con La Araucania”,

Michelle Bachelet, 29 de diciembre de 2015.

   Desde 1980, estaba institucionalizada una Carta Magna gestada por la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). El estallido social del mes de octubre de 2019, contra el modelo socioeconómico neoliberal, dejó más de 30 muertos y miles de heridos y detenidos. La salida a esta crisis fue el impulso, por parte del gobierno de Sebastián Piñera, al llamado de un plebiscito por una nueva Constitución. Este referendo obtuvo la aprobación de un 80% de los chilenos para llevar a cabo este cambio. La participación política de los pueblos originarios, y los resultados obtenidos reflejaron la siguiente realidad poblacional:

“Desde el Censo de 2017, a pesar de ir en constante aumento desde los años 90, la población indígena no ha tenido mayores variaciones, resultando 2.185.792 de personas que se autoidentificaron como indígena, lo que es equivalente al 12.8% de la población total del país (17.076.076). El pueblo mapuche es el más numeroso (casi 1.800.000 personas), seguido del pueblo aymara (156.000 personas) y el pueblo diaguita (88.000 personas). Destaca la tendencia respecto al incremento sostenido de la población urbana indígena por sobre la rural, que arroja un 87.8% de miembros indígenas frente a un 12.2% que habita en zonas rurales”4.

   Y a pesar de las múltiples trabas institucionales y de la represión sostenida con el encarcelamiento de cientos de activistas de los pueblos autóctonos, que llegó a incluir huelgas de hambre de los encarcelados, con una duración de mas de cien días, “en menos de un mes se registró la inscripción de un total de 185 candidatos convencionales de todos los pueblos indígenas. Se trata de un hito histórico ya que será la primera vez que los pueblos indígenas en Chile participarán, junto al pueblo chileno, en la elaboración de una carta fundamental que establezca nuevas bases de convivencia interétnica e intercultural y que esperamos reconozca sus derechos colectivos como pueblos”5.

   No fue casualidad, por tanto, que la recientemente elegida en segunda vuelta como presidenta de la Convención Constitucional integrada por ciento cincuenta y cinco miembros, en el país trasandino6, fuera Elisa Loncón Antileo de 58 años, quien a su vez ocupó uno de los siete escaños mapuche (dos para el aimara y un representante de cada uno del resto: kawésqar, rapanui, yagán, quechua, atacameño, diaguita, colla y chango7). En tanto, en las elecciones de mayo de este año con 11.714 votos, dentro del distrito indígena de las regiones de Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana, O’Higgins y el Maule. Apoyada por el Frente Amplio, el Partido Socialista y los «independientes no neutrales», la Lista del Pueblo, otros pueblos originarios y el Partido Comunista, obtuvo noventa y seis votos por encima de los treinta y tres de Harry Rolando Jürgensen Caesar representante del partido Renovación Nacional (RN)8.

   Nacida en Traiguén en la región de La Araucania, al sur de Chile, la constituyente vivió toda su infancia en la comunidad Lefweluan y antes de lograr sus variados títulos de grado y de posgrado, (profesora de inglés de la Universidad de La Frontera, en La Araucania, Magíster en Lingüística de la Universidad Autónoma Metropolitana, Iztapalapa UAM-I, México), un PhD en Humanidades de la Universidad de Leiden, Holanda, doctorado en Humanidades por la Universidad de Leiden, Países Bajos, y un doctorado en literatura en la Pontificia Universidad Católica de Chile posgrado en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya y en la Universidad de Regina en Canadá), recorrió durante toda su infancia ocho kilómetros, muchas veces a pie para ir a la escuela primaria.

   Al igual que en Bolivia y Ecuador, una de las principales demandas de los Pueblos Originarios es la creación de un Estado plurinacional9, el cual garantice su autonomía y sus derechos, en cuestiones territoriales y el reconocimiento de su cultura y su lengua. A sabiendas que Chile y Uruguay son de los pocos países de América Latina que carecen de un reconocimiento explícito de los pueblos indígenas en su Carta Fundamental. En diálogo con BBC Mundo, Juan Pablo Luna, doctor en Ciencia Política y profesor en la Universidad Católica de Chile afirmó: «Este es un tema grande, que va a costar, donde habrá que hacer mucha reparación histórica. Y obviamente es complicado, porque toca derechos de propiedad. Pero es fundamental. Los modelos de Nueva Zelanda y Canadá son los más interesantes».

En su discurso inaugural, Elisa habló en Mapuzungún, su lengua originaria y expresó: “Un saludo grande al pueblo de Chile, desde el norte hasta la Patagonia, desde lafkén, el mar, hasta la cordillera, en las islas, a todo el pueblo de Chile que nos está escuchando. Agradecerles el apoyo a las diferentes coaliciones que entregaron su confianza y depositaron sus sueños en el llamado que hiciera la Nación Mapuche para votar por una persona mapuche, mujer, para cambiar la historia de este país. Nosotros lamngen, felices por esta fuerza que nos dan, esta fuerza es para todo el pueblo de Chile, para todos los sectores, para todas las regiones, para todos los pueblos y las naciones originarias que nos acompañan.

Para todo lamngen y organizaciones, este saludo y agradecimiento es también para la diversidad sexual. Este saludo es para las mujeres que caminaron en contra de todo sistema de dominación, agradecerles que esta vez estamos instalando aquí una manera de ser plural, una manera de ser democráticos, una manera de ser participativos. Por eso esta convención que hoy día me toca presidir, transformará a Chile en un Chile plurinacional, en un Chile intercultural, en un Chile que no atente contra los derechos de las mujeres, en los derechos de las cuidadoras, en un Chile que cuide la madre tierra, en un Chile que también limpie las aguas, contra toda dominación, lamngen”.

La importancia de remarcar la posibilidad de forjar “un Chile plurinacional” la coloca en un mismo tiempo político con Bolivia, ya que convoca a “todas las naciones que conforman este país”, ampliando la democracia y la participación popular, con el objetivo de obtener “los derechos de nuestras naciones originarias, por los derechos de las regiones, por los derechos a la madre tierra, por los derechos al agua, por los derechos de las mujeres, por los derechos de los niños”. Y haciendo un llamado solidario para “con los otros pueblos que sufren. Hemos escuchado por la información de la televisión, lo que ha ocurrido con los niños indígenas de Canadá. Es vergonzoso cómo el colonialismo ha atentado y ha atacado el futuro de las naciones originarias”.

   Reconociendo sus referentes políticos, culturales y familiares en las figuras femeninas de “la autoridad originaria del pueblo Mapuche, a la machi Francisca Linconao, su apoyo. Junto con ese agradecimiento, yo también tengo una madre, una madre que me está mirando en mi comunidad de Lefeluan. Una madre que también hizo que esta hija hoy día pudiera estar acá. Agradecimiento a todas las madres que también luchan por el futuro de sus hijos, pu lamngen. Finalmente, mandarle un saludo a los niños que nos están escuchando”. Su llamado entonces se sintetizó en esta consigna que funge como modelo: “Que se funde un nuevo Chile, plural, plurilingüe, con todas las culturas, con todos los pueblos, con las mujeres, con los territorios. Ese es nuestro sueño para escribir una nueva Constitución”.

Mañun pu lamngen, MARRICHIWEW, MARRICHIWEW, MARRICHIWEW!10

   A un par de meses de pronunciado este discurso, de características inclusivas, y dirigido en este sentido no solamente a las naciones originarias sino fundamentalmente a los sectores sociales vulnerables más allá de sus etnias: las mujeres, los niños, y con una clara orientación ecológica de defensa del medio ambiente, en momentos donde el cambio climático se muestra en todo el planeta con sus efectos devastadores. Y en aquél llamado a “refundar” el Estado y la nación chilenas, dejar atrás (sin por ello olvidarlo) el modelo represivo del neoliberalismo instaurado por la dictadura del general Augusto Pinochet.

   A las fuertes carencias de infraestructura que el gobierno de Sebastián Piñera se encargó de “garantizar”, se le debe sumar que Elisa Loncon es víctima de violencia racista, de género y política, que si bien se centran en ella, desde los medios de comunicación, claramente en manos del establishment neoliberal, sintetizan en su figura, la agresión de un Estado en manos de la poderosa derecha política del país trasandino, que se niega desde hace décadas a permitir la ampliación de derechos, ya no solamente para las poblaciones indígenas, sino para esas multitudes que ganaron las calles en 2019, y con ellas el llamado a reformar la Constitución pinochetista.

   Aparecen así los conceptos que debemos rescatar para una rediscusión de los proyectos nacionales en América Latina tales como plurinacional, diversidad, colonialismo y sus secuelas. Y en ese contexto estratégico el rol de la mujer que ella define como “criada” en un “pueblo” que es el mapuche, el cual sabe y conoce el estigma de ser llamado “indio”. En ese tono afirma que “soy una mujer mapuche y nosotras distinguimos fuerzas femeninas en el aire, el agua la montaña, somos gente de la tierra y tenemos esa espiritualidad y desde ahí dialogo con los feminismos, sabiendo que además de estar entre nosotras tenemos las fuerzas femeninas de la tierra”.

Bolivia

“Se han cometido muchos y graves pecados contra los pueblos originarios de América en nombre de Dios”.

Papa Francisco, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, segundo Encuentro de Movimientos Populares.

   El triunfo del Movimiento al Socialismo (MAS) en enero de 2006 y la reelección presidencial de Evo Morales en diciembre de 2009, implicó el inicio de acciones por parte del Estado en pos de articular las demandas sociales en torno al nacionalismo y al indigenismo. En enero de ese mismo año se redactó una nueva Constitución elaborada por una Asamblea Constituyente entre los años 2006-07, que fue aprobada mediante un referéndum. En su contenido confluyeron intereses de diferentes estamentos de lo que podríamos definir como un movimiento nacional; por un lado, la principal base de apoyo de Evo Morales, campesinos, trabajadores e indígenas, y por otro, empresarios, comerciantes, población urbana, organizaciones regionales, enrolados en los partidos políticos tradicionales.

   Surgió de este modo la Constitución Política del Estado (CPE), con una clara orientación de intervención estatal en las políticas sociales y económicas, y la democratización en las bases de la sociedad con el respeto hacia las autonomías departamentales mediante la elección directa de los denominados prefectos/gobernadores. Nacionalismo, populismo, estado presente con un claro sentido social e indigenista:

“En cuanto al indigenismo, la centralidad de las reivindicaciones étnicas en la CPE, muestra el carácter irreversible de la inclusión de las demandas e identidades campesinas e indígenas que fueron reconocidas como derechos colectivos. El Estado republicano ha sido redefinido como Estado Plurinacional; no obstante ese rasgo todavía es más retórica que realidad institucional y su materialización es lenta. Por ahora se expresa en el reconocimiento de circunscripciones especiales indígenas que constituyen alrededor del 5% de diputados de la Asamblea Legislativa Plurinacional y en la existencia de cuotas étnicas en varios órganos del Estado, incluyendo el electoral y el judicial”11.

   A partir de la puesta en marcha de la CPE, la República de Bolivia cambió su nombre por el de Estado Plurinacional de Bolivia, y los poderes del Estado pasaron a denominarse:  Órgano Legislativo, Órgano Ejecutivo y Órgano Judicial Plurinacional, y se creó un cuarto poder, el Órgano Electoral Plurinacional. Pero no solamente hubo un cambio de nombres en las instituciones: el gobierno dio un contenido filosófico y cultural sostenido en la historia de los pueblos originarios sustentado entre otras consignas en una búsqueda en “mejorar la calidad de vida” que fue definida como “sumaj kausay en quechua o sumaj khamaña en aymara”, cuyo significado es el “vivir bien”: “un principio extraído de las tradiciones andinas, adoptado y convertido en idea fuerza del discurso oficialista”. Y está “conectado también al rasgo progresista de inquietud constante por la ecología; los discursos indígenas sostienen que, la Pachamama está enferma, que la “madre tierra” se muere”12.

   En materia educativa, si bien se crearon universidades indígenas, la medida fue cuestionada en ámbitos académicos e inclusive por sectores de las poblaciones originarias, al plantearse que se podría dar un proceso de segregación si, tal como se estipulaba, la enseñanza solo se impartía en idiomas nativos. El pedido se centró en utilizar también durante el proceso educativo el idioma castellano. El 60 % de su poco más de diez millones de habitantes, en el censo del año 2012, se definió como indígena, y lograron la incorporación de siete escaños legislativos a nivel nacional  que los represente. Por ello esta definición grafica esta nueva realidad: “el MAS es un movimiento político que representa identidades y demandas campesinas y étnico-culturales, se asienta en un conglomerado de organizaciones sindicales, movimientos sociales y pueblos indígenas, esgrime un proyecto de nacionalismo estatista y despliega una política internacional afín a Venezuela y Cuba. Finalmente, se articula en torno al liderazgo de Evo Morales, “primer presidente indígena”, dirigente de los sindicatos de campesinos productores de hoja de coca y figura relevante en el movimiento antiglobalización o altermundista”13.

Estos conceptos se deben enmarcar en el tránsito de un proceso que, como ya dijimos comenzó a dar a inicios del siglo XXI, transformando no solamente nomenclaturas institucionales sino también, un enfrentamiento socio-cultural, que podemos además ubicar geográficamente, entre un oriente conservador, tradicionalista, racista y neoliberal y un occidente de fuertes tradiciones fundadas en la historia precolombina. La conformación de este Estrado Plurinacional, fue jaqueado a causa del golpe de estado encabezado por Jeanine Añez el 10 de noviembre de 201914; y a pesar de su resolución favorable para los sectores populares tras el triunfo el candidato de Evo Morales, Luis Arce con el 55 % de los votos, en las nuevas elecciones presidenciales convocadas, que permitió su asunción el 8 de noviembre del año 2020, tras un año de gobierno de facto15.

Finalmente, el ritual (sutiyaqui) realizado por parte del gobierno boliviano donde se nombró Saphi según las creencias andinas, a la niña momia recuperada del exterior, en una ceremonia que se llevó a cabo en el Museo Nacional de Arqueología de La Paz y estuvo encabezado por el presidente Luis Arce y su vice, David Choquehuanca, en el marco de la conmemoración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas. El vicepresidente, tras criticar al colonialismo, reivindicó que un Pueblo debe tener “el orgullo, protección, valoración y alimento de la raíz cultural” para “no perecer”16. Mientras que el presidente denunció la profanación de la tumba de la niña, por parte de colonizadores ávidos de riqueza, siendo el Estado Plurinacional de Bolivia el que logró repatriarla para siempre. Una clara muestra del recupero de la identidad, la historia y la memoria de los pueblos originarios.

Perú

“Somos una cuna desde hace cinco mil años, de civilizaciones y culturas trascendentales.”

Pedro Castillo, presidente electo del Perú.

   En 2016, los pueblos indígenas17 han obtenido, “la consolidación del Gobierno Territorial Autónomo de la Nación Wampis (GTANW). Este proyecto nació en noviembre de 2015 como una manifestación colectiva de autonomía por parte del pueblo Wampis frente al Estado peruano”. Lo cual implicó acceder soberanamente a un territorio de 1.300.000 hectáreas donde habitan alrededor de 11 mil wampis; la ubicación es entre las regiones de Loreto y Amazonas, protegidas del extractivismo capitalista.  Este caso marca un hito en materia de soberanía indígena, ya que “la estructura de gobierno de la Nación Wampis está basada en su Estatuto Constitutivo, que refleja la visión del pueblo Wampis en todas las áreas de su vida que incluyen religión, espiritualidad, educación, lenguaje y la recuperación de nombres de lugares ancestrales. El Estatuto Constitutivo se basa en la obligación del Estado Peruano a respetar los derechos y autonomía de los pueblos y comunidades indígenas. Entre otros principios, en el Estatuto Constitutivo se afirma que cualquier actividad que pudiese afectar al territorio Wampis, tiene que contar con el consentimiento libre, previo e informado de la Nación Wampis”18.

   Lo cual ha inspirado a otros pueblos indígenas, como el Kandozi y el Chapra, decididos a recorrer este mismo camino19. Y tal como ellos mismos lo expresaron en un video que registró sus palabras y pensamientos, la idea es sostener su derecho a la autonomía y a la autodeterminación construyendo un gobierno indígena, pero, aclararon, no convertirse en otro país, dentro de los límites del Perú. Sí, ser reconocidos como una nación originaria de siete mil años de antigüedad. En este marco es bueno saber y recordar que gracias a la cooperación entre organizaciones civiles e indígenas hizo posible la implementación de la Ley N° 28736 para la Protección de Pueblos Indígenas u Originarios en Situación de Aislamiento y en Situación de Contacto Inicial. A esto debemos sumar la creación de la Dirección de Pueblos Indígenas en situación de Aislamiento y Contacto Inicial (DACI) y “entre 2013 y 2014, este organismo adoptó una perspectiva de derechos: el derecho a la autodeterminación de los pueblos, el respeto del principio de no contacto y la toma de medidas para su protección”20.

Sin embargo, de la lectura de estos trabajos se desprende que la vulnerabilidad de los pueblos indígenas aún continúa, a pesar de estos avances institucionales, ya que solamente los Ministerios de Cultura, Salud, Agricultura y Ambiente, habrían sido los que tomaron medidas concretas de protección, mientras la burocracia y la falta de una perspectiva nacional mas abarcativa no permite un desarrollo mas tangible de las políticas de inclusión y protección. El desafío para el nuevo gobierno electo está planteado.

Profesor titular de las Cátedras de Historia Social General e Historia Argentina, de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Doctorando UBA (tesis presentada). Autor de manuales de Historia Argentina 1780-1943, 1780-1955, 1880-1973 y diversos artículos, ensayos, en Revista MestizaAntigua Matanza, y cuadernillos.

Notas

[1] Sería materia de otro trabajo las guerras de resistencia a partir de mediados del siglo VI delante de Chichimecas en el norte de México, Chiriguanos en el Perú y Araucanos al sur del río Bío Bío en Chile. Solo tres de los mas importantes ejemplos de la lucha contra los peninsulares.

[2] Alain Rouquié. Extremo Occidente. Introducción a América Latina. Buenos Aires: Emecé Editores, 1990.pp. 16-30.

[3] Ricaurte Soler. Idea y cuestión nacional latinoamericanas. México: Siglo XXI, 1980. p. 182. Acerca de esta misma designación ver Alain Rouquié, op. cit. pp. 16-18.

[4] En Instituto Nacional de Estadística (2018). Síntesis de resultados Censo 2017. Disponible en https://www.censo2017.cl/descargas/home/sintesis-de-resultados-censo2017.pdf. Citado por https://www.iwgia.org/es/chile/4127-mi-2021-chile.html. Ultima vez consultado  23 de agosto de 2021.

[5] En https://www.iwgia.org/es/chile/4127-mi-2021-chile.html. Y “de ellos 12 fueron rechazados por no cumplir los requisitos establecidos por el  Servicio Electoral para estos efectos”. Véase https://www.servel.cl/resoluciones-de-aceptacion-y-rechazo-de-candidaturas-elecciones-abril-2021/ Ultima vez consultado 23 de agosto de 2021.

[6] “La Convención Constituyente está formada por 77 mujeres y 78 hombres; de estos 155 delegados, 48 son independientes, 37 de la coalición de derechas cercana al Gobierno de Piñera, 17 pertenecen a los pueblos originarios y el resto a la izquierda y centroizquierda. Después de la elección de Elisa Loncón, los constituyentes tendrán 9 meses, prorrogables hasta un año, para escribir la nueva Constitución histórica para Chile”. En https://www.france24.com/es/am%C3%A9rica-latina/20210704-mujer-mapuche-loncon-presidenta-constitucion-chile Ultima vez consultado 23 de agosto de 2021.

[7] “En Chile viven diez pueblos indígenas. El más grande es el Mapuche, seguido por el Aymara, Diaguita, Atacameño y el Quechua y es el único país de América Latina cuya Constitución no reconoce a los pueblos indígenas, dejando aquello sólo a un reconocimiento infraconstitucional. La actual Ley Indígena, Nº 19.253, en su Artículo 1º establece que “El Estado reconoce que los indígenas de Chile son los descendientes de las agrupaciones humanas que existen en el territorio nacional desde tiempos precolombinos, que conservan manifestaciones étnicas y culturales propias siendo para ellos la tierra el fundamento principal de su existencia y cultura”. En: https://www.fondodeculturaeconomica.com/Noticia/3859. Además, estipula que “el Estado reconoce como principales etnias indígenas de Chile a: la Mapuche, Aimara, Rapa Nui o Pascuenses, la de las comunidades Atacameñas, Quechuas, Collas, Diaguita y Chango del norte del país, las comunidades Kawashkar o Alacalufe y Yámana o Yagán de los canales australes. El Estado valora su existencia por ser parte esencial de las raíces de la Nación chilena, así como su integridad y desarrollo, de acuerdo a sus costumbres y valores”. Además de establecer normas sobre protección, fomento y desarrollo de los indígenas; creando la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena dependiente del ministerio de Planificación y Cooperación. En: https://www.bcn.cl/leychile/navegar?idNorma=30620 Ultima vez consultado el 20 de agosto de 2021.

[8] Para un detalle de los candidatos y sufragios que obtuvo cada uno de ellos ver https://www.milpatagonias.com/elisa-loncon-la-mujer-mapuche-que-fue-elegida-presidenta-la-convencion-constitucional-n36280. Ultima vez consultado el 20 de agosto de 2021.

[9] Además tienen asientos reservados en la Cámara de Diputados de Bolivia, y la posibilidad de representación indígena en el Tribunal Supremo de Justicia, el Tribunal Agroambiental, el Consejo de la Judicatura y el Tribunal Constitucional Plurinacional. En el caso del Senado se basa en una conformación territorial en donde cada uno de los nueve departamentos elige a cuatro senadores a través de listas de partidos, en donde pueden incluirse partidos que incluyan representantes indígenas.

[10] https://www.pressenza.com/es/2021/07/mujer-mapuche-es-elegida-presidenta-de-la-convencion-constitucion Claudia Aranda es Periodista y forma parte del equipo de la Redacción Chile de Pressenza.Lamngen: hermano/hermana. Mari mari: es un saludo. MARRICHIWEW: cien veces venceremos!. Ultima vez consultado el 20 de agosto de 2021.

[11] Fernando Mayorga y Benjamín Rodríguez. Nacionalismo e indigenismo en el gobierno del MAS. Temas y debates 20/Artículos. Octubre de 2010. p. 99. En: https://rephip.unr.edu.ar/bitstream/handle/2133/2052/Mayorga_y_Rodriguez.pdf?sequence=1&isAllowed=y. p. 2. Ultima vez consultado 23 de agosto de 2021.

[12] Op. cit., p.98. Ver también: Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra. Construyendo el Movimiento Mundial de los Pueblos por la Madre Tierra: http://cmpcc.org/2010/03/18/ indigenas-la-pachamama-esta-enferma/. Ultima vez consultado 23 de agosto de 2021

[13] Op. cit., p. 120. En op. cit., p. 24.

[14] Para una cronología de los hechos ocurridos que desembocaron en este golpe de Estado ver https://www.pagina12.com.ar/230374-que-paso-en-bolivia-cronologia-del-golpe-de-estado. Ultima vez consultado 23 de agosto de 2021.

[15] Para comprender el proceso electoral iniciado en el mes de marzo de 2021, ver https://latinoamerica21.com/es/quien-derroto-al-masismo-en-bolivia/, https://www.dw.com/es/elecciones-en-bolivia-mas-pierde-4-departamentos-seg%C3%BAn-conteo-preliminar/a y https://www.bolivia.com/actualidad/politica/elecciones-subnacionales-2021-bolivia-conoce-resultados-oficiales-304833. Ultima vez consultado 23 de agosto de 2021.

[16] En https://youtu.be/kmC1xhsd1uo, Un ritual en Bolivia nombra “Saphi” o raíz a la momia inca repatriada en 2019. Ultima vez consultado el 23 de agosto de 2021.

[17] “La población que se autoidentificó como perteneciente a un pueblo indígena u originario de los Andes, en el CPV 2017, alcanzó un total de 5 millones 771 mil 885 personas, que equivalen al 24,9% de la población censada de 12 y más años de edad del país. El quechua fue declarado como la lengua con la que aprendieron a hablar en la niñez 2 millones 893 mil personas que se autoidentificaron como indígenas u originarias de los Andes, es decir, el 50,1%. Una segunda lengua fue el castellano, señalada por 2 millones 473 mil personas (42,9%) como su lengua materna. El aimara se encontró en el tercer lugar con 392 mil personas (6,8%) que indicaron que en su niñez aprendieron a hablar en esta lengua. En la población que se autoidentificó como blanca(o)/mestiza(o)/otra(o), las lenguas con las que la población aprendió a hablar, son principalmente dos: en primer lugar, el castellano con 15 millones 540 mil personas (94,9%), y como segunda lengua se encuentra el quechua declarada por 558 mil  personas (3,4%) indígenas u originarias.” pp. 13-17.En: https://www.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/publicaciones_digitales/Est/Lib1642/cap03_01.pdfVer también https://www.pe.undp.org/content/peru/es/home/presscenter/articles/2019/los-pueblos-indigenas-en-el-peru.html. Ultima vez consultado 23 de agosto de 2021.

[18] En https://www.iwgia.org/es/peru/3308-wampis-el-primer-gobierno-indigena-peru.html. Ultima vez consultado el 23 de agosto de 2021.

[19] En https://www.iwgia.org/es/peru/3308-wampis-el-primer-gobierno-indigena-peru.html. Ultima vez consultado. Para escuchar la palabra de lxs Wampi ver https://youtu.be/rhjTfzG9w-A, GTANW, “El tiempo es agua.” Ultima vez consultado el 23 de agosto de 2021.

[29] En https://www.iwgia.org/es/peru/4466-la-vulnerabilidad-pol%C3%ADtica-de-los-pueblos-ind%C3%ADgenas-en-aislamiento-y-contacto-inicial-en-per%C3%BA.html.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s