Estrecho de Magallanes: el cruce de los Andes del siglo XXI

El texto postula a Tierra del Fuego como el corazón de la patria marítima del siglo XXI. Además, plantea la necesidad de controlar la circulación de buques extranjeros y la presencia de multinacionales en un enclave soberano para ratificar los derechos argentinos sobre Malvinas, Antártida y el Atlántico Sur.

Por Romina Cortaberria*


Tierra del Fuego es el corazón de la patria marítima del siglo XXI y nuestro pivote geopolítico de integración territorial, ya que su posicionamiento geográfico y potencial político la constituyen en cabecera de puente de conexión bicontinental, como ningún otro territorio en el planeta, porque hacia el norte se integra al continente americano con la Patagonia argentina, región de riquezas naturales, biodiversidad, reserva ictícola, minera, hidrocarburífera y espacial. Y al sur, posee la estratégica posición de vincularse en conexión directa a la Península Antártica (Tierra de San Martín), espacio continental de reserva espacial, de agua dulce y biodiversidad del planeta. Por otra parte, Tierra del Fuego se vincula con los mares y regiones del Sur del planeta, a través de la ruta circumpolar antártica, y mediante el Estrecho de Magallanes su vinculación es directa con el océano Pacífico.
De esta forma, la geopolítica argentina debe orientarse hacia la propia integración desde su “heartland”, bajo un teatro de operaciones donde la estrategia y táctica sean direccionadas hacia la planificación del control de la logística interna, entendida esta como la unificación de los medios de producción, distribución, abastecimiento, de circulación monetaria y de la información, nuestro “hinterland”.
Por lo tanto, el cruce por aguas argentinas es sin dudas el puntapié inicial para ir hacia la toma del territorio nacional, desde la integración territorial de la Patria, vinculando la Isla de Tierra del Fuego con Santa Cruz, tal como lo ordena la Ley 26.776.
Además de lo mencionado anteriormente, son tres los objetivos fundamentales por los cuales se debe realizar el cruce por aguas argentinas:

El primer objetivo es la defensa nacional: vincular ambos territorios con buques que lleven a cabo sus operaciones en la boca del Estrecho de Magallanes permitirá tener un efectivo control de defensa, seguridad y aduana sobre los buques militares que transitan por el pasaje estratégico que une el Atlántico sur con el Pacífico sur, pero sobre todo, nos permitirá el efectivo control de los buques chinos, coreanos y taiwaneses que ingresan a nuestro mar con las licencias ilegales que emiten los kelpers desde Islas Malvinas con las cuales depredan nuestros recursos ictícolas. Es decir, no solo destruyen nuestras reservas marinas, sino que además financian la ocupación ilegal de nuestras islas.
El segundo objetivo es el poblamiento territorial del norte de la Isla de Tierra del Fuego. Es necesario que la Isla se constituya como centro geopolítico de la Argentina, que retome su carácter de base militar aeronaval y Ushuaia pueda consolidarse como cabecera de puente hacia la Antártida, recupere su carácter científico y Cabo Espíritu Santo se constituya como cabecera de puente hacia el continente americano.
Esto sería llevado adelante a partir del desarrollo de tres bases aeronavales:
La “Base Espíritu Santo”: A crearse en la boca del Estrecho de Magallanes, debe ser la cabeza de puente al continente americano y brindar control de vigilancia de las embarcaciones que transitan por el estrecho, en permanente comunicación con la central de operaciones del Comando de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada (COAA) ubicado en Puerto Belgrano; la Central del Comando Naval de Tránsito Marítimo; y el apostadero naval de la Armada Argentina, Puerto Parry, ubicado en la isla de los Estados, el cual debe reacondicionarse como centro de vigilancia marítima, constituyendo un sistema de comunicaciones y enlaces de centralización de la información por parte de las patrullas que operan en el Atlántico Sur, para control de buques pesqueros, piratas y buques no autorizados.
En tanto, la “Base Aeronaval Río Grande-Pioneros Aeronavales en el Polo Sur”, creada en 1949, debe reestructurarse para llevar a cabo la planificación de la fabricación de buques militares y científicos, el diseño de estructuras que se necesiten para respaldar las operaciones militares y científicas en la región y la reparación de buques y plataformas marítimas que garanticen la operatividad del sistema científico, militar y productivo de la Isla de Tierra del Fuego. Para ello, tiene que operar bajo su órbita, el Astillero Nacional Fueguino, a crearse en la Bahía San Sebastián.
Por su parte, la Base «Estación Aeronaval Ushuaia”, creada en 1949, debe ser la cabeza de puente latinoamericano a la Antártida, ya que se configura como el territorio con mejor posicionamiento geopolítico, por su proximidad al continente blanco, respecto de Cape Town, en Sudáfrica; Christchurch, en Nueva Zelanda; Hobart, en Australia y Punta Arenas, en Chile. Por otra parte, presenta un acceso directo con la península Antártica, en donde las favorables condiciones climáticas permitieron la instalación del 45% del total de las bases permanentes que operan en la Antártida y por último Ushuaia presenta la infraestructura básica necesaria para posicionarse como centro científico.
El tercer objetivo es la eficiencia logística, considerando el escenario de control del Estrecho de Magallanes a través de la conexión Cabo Vírgenes – Cabo Espíritu Santo, vinculado a una estrategia de defensa nacional y estableciendo una política de poblamiento de la Isla de Tierra del Fuego, es también desde el punto de vista de la eficiencia logística, es decir, la capacidad para cumplir el objetivo planteado en la ley considerando el orden de la mínima distancia, el más adecuado al vincular ambos continentes en apenas 35 km, (reducción del trayecto en un 85% respecto de Punta Loyola – San Sebastián), contemplando costos de trayecto y tiempo de travesía, teniendo en cuenta las necesidades de abastecimiento de la Isla vinculada a la posibilidad de establecer un centro de acopio de bienes en la Zona Sur de Santa Cruz y el desarrollo de la zona norte de la Isla.
En conclusión, unificar Punta Loyola-San Sebastián es subordinar la logística Argentina al actual estado colonial de indefensión territorial, de despoblamiento del territorio y en función de las necesidades de transporte de mercadería que unifican las zonas francas de la Nación, Zona Franca Rio Gallegos con el territorio de regulación especial (ZF) de Tierra del Fuego controlado por las petroleras multinacionales (Bahía de San Sebastián) y lógicamente en función de las necesidades del negocio turístico, si de transporte de pasajeros hablamos.
Lo que acá se juega es nuestra propia realidad nacional, sin escapismo político, ni simulación épica, se juega nuestro futuro de argentinos: un enclave soberano frente a frente con nuestro enemigo en el teatro de operaciones real. La ratificación de los derechos argentinos sobre Malvinas Antártida y el Atlántico Sur, navegación, ocupación, trabajo, ideas, hechos, acciones.
Las boyas del Golfo San Jorge, en Santa Cruz y Chubut, construidas por la YPF estatal, hoy son operadas por buques extranjeros. Los servicios de remolcador y buque supply son tercerizados por la YPF keynesiana a favor de compañías norteamericanas. Al sur del paralelo 42, flota de aviones, carretera, naval, todo es privado y extranjero, al igual que en San Sebastián en Tierra del Fuego pero con acento francés. Ahí está la Total la que explota el gas que atraviesa el estrecho de Magallanes hacia la planta compresora de Chile ante la mirada famélica y los cuerpos helados de los fueguinos que queman pallet de importación electrónica para calentarse. Trabajo y riqueza hay pero en manos imperiales. El pueblo trabajador es extranjero en su propia tierra. Tan grande como el odio y rencor contra el enclave popular que la Ciudad Evita de La Matanza despierta por el hecho de tomar tierra de la oligarquía a las familias Madariaga, Ramos Mejía y Segurola, creando un asiento digno popular y permanente. Místico es el temor que despierta el cruce corto en el Magallanes porque ingleses y oligarcas temen el aluvión zoológico del pueblo trabajador ocupando de forma permanente la tierra y el mar de la patria Argentina tanto en la infinita Pampa alambrada y despoblada como la infinita Patagonia inglesa y despoblada. Así es el modo argentino de conquistar la justicia social: el ser sobreponiéndose a la oligarquía y el egoísmo al imperialismo y la nada.

  • Referente de Social 21, La Tendencia

Un comentario en “Estrecho de Magallanes: el cruce de los Andes del siglo XXI

  1. Coincido en la idea de fomentar el poblar mas la zona (mediante diferentes incentivos que compensen la dureza climatica,etc). Tambien en el rol importante de las fuerzas armadas en diferentes roles sean logisticos o pro soberanos. Es necesario que se desestigmaticen dichas instituciones q cuentan con una renovada generacion y q deben jugar un rol muy importante en el fortalecimiento de la nacion

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